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jueves, 18 de diciembre de 2008

representantes del posmodernismo


CÉSAR ANDRADE Y CORDERO(Cuenca, 1904 - 1987)

César Andrade y Cordero es un buen representante del posmodernismo cuencano y nacional.
Su actividad cultural fue diversa: poeta, relatista, músico, crítico literario, periodista. Desde la página editorial de El Mercurio defendía con altura y valentía los intereses de su tierra. Y presentó magistralmente los perfiles de Alfonso Moreno Mora, Rapha Romero, Remigio Romero, Emmanuel Honorato Vásquez, de la gente de la Revista Austral; bohemios aristocráticos que contrastaban con los bohemios de corazón profundo, los serenateros populares …
Entre sus libros, mencionamos: Barro de siglos (relatos), Dos Poemas, Ventana al Horizonte, Ruta de la Poesía Ecuatoriana (crítica), Cúspides Doradas (poesía), Poesía (selección póstuma).
Su poesía es un testimonio de la Cuenca de la primera mitad del siglo XX; nació con el siglo, y amaba a su gente, su cantar esdrújulo, sus barrios, sus calles empedradas.
La altura de su lírica se equipara con la de sus compañeros de generación: Jorge Carrera Andrade, Escudero, Gangotena.

POSMODERNISMO

El término posmodernismo o posmodernidad designa generalmente un amplio número de movimientos artísticos, culturales, literarios y filosóficos del siglo XX, definidos en diverso grado y manera por su oposición o superación del modernismo. En sociología en cambio, los términos posmoderno y posmodernización se refieren al proceso cultural observado en muchos países en las últimas dos décadas, identificado a principios de los 70, esta otra acepción de la palabra se explica bajo el término postmaterialismo.

Las diferentes corrientes del movimiento posmoderno aparecieron durante la segunda mitad del siglo XX. Aunque se aplica a corrientes muy diversas, todas ellas comparten la idea de que el proyecto modernista fracasó en su intento de renovación radical de las formas tradicionales del arte y la cultura, el pensamiento y la vida social.

Uno de los mayores problemas a la hora de tratar este tema resulta justamente en llegar a un concepto o definición precisa de lo que es la posmodernidad. La dificultad en esta tarea resulta de diversos factores, entre los cuales los principales inconvenientes son la actualidad, y por lo tanto la escasez e imprecisión de los datos a analizar. Como también la falta de un marco teórico válido para poder analizar extensivamente todos los hechos que se van dando a lo largo de este complejo proceso que se llama posmodernismo. Pero el principal obstáculo proviene justamente del mismo proceso que se quiere definir, porque es eso precisamente lo que falta en esta era: un sistema, una totalidad, un orden, una unidad, en definitiva coherencia.

Se suele dividir a la posmodernidad en tres sectores, dependiendo de su área de influencia. Como un periodo histórico, como una actitud filosófica, o como un movimiento artístico.

Histórica, ideológica y metodológicamente diversos, comparten sin embargo un parecido de familia centrado en la idea de que la renovación radical de las formas tradicionales en el arte, la cultura, el pensamiento y la vida social impulsada por el proyecto modernista, fracasó en su intento de lograr la emancipación de la humanidad, y de que un proyecto semejante es imposible o inalcanzable en las condiciones actuales.

Frente al compromiso riguroso con la innovación, el progreso y la crítica de las vanguardias artísticas, intelectuales y sociales, al que considera una forma refinada de teología autoritaria, el posmodernismo defiende la hibridación, la cultura popular, el descentramiento de la autoridad intelectual y científica y la desconfianza ante los grandes relatos.